En arquitectura, algunas ideas pueden resolverse mediante sistemas convencionales. Otras necesitan una solución creada específicamente para ellas.
Una geometría compleja, un encuentro singular, un determinado comportamiento de la luz, una textura, un despiece concreto o la voluntad de trabajar un material de una manera poco habitual pueden convertir una fachada en uno de los principales retos técnicos de un proyecto.
Es precisamente ahí donde aparece el concepto de Sastrería Arquitectónica.
En Quinta i Metal utilizamos este término para definir una forma de trabajar basada en desarrollar cada envolvente arquitectónica a medida de la idea que la ha originado.
No adaptar la arquitectura al sistema
Igual que un sastre interpreta a la persona antes de confeccionar una prenda, nosotros interpretamos cada proyecto antes de desarrollar su piel.
El arquitecto imagina una geometría, una materialidad y una determinada relación entre el edificio, la luz y su entorno. Nuestro trabajo consiste en estudiar cómo hacerla posible.
Por eso, la Sastrería Arquitectónica parte de un principio fundamental: no adaptar el proyecto a una solución estándar, sino desarrollar la solución que el proyecto necesita.
Esto implica analizar la propuesta arquitectónica, estudiar sus condicionantes, asesorar sobre los materiales y acabados adecuados y desarrollar técnicamente todos aquellos elementos necesarios para trasladar la idea al edificio construido.
Cada encuentro importa. Cada junta, pliegue, fijación y transición entre materiales puede influir tanto en el comportamiento de la envolvente como en su resultado arquitectónico.
El detalle como parte del proyecto
Una fachada metálica no es únicamente una capa que protege un edificio. Puede determinar su escala, su textura, la manera en la que refleja la luz o incluso la imagen con la que ese edificio será reconocido.
Por eso entendemos la envolvente como una parte esencial de la arquitectura.
La experiencia acumulada por nuestro equipo durante más de dos décadas, junto con el conocimiento de materiales como zinc, cobre, aluminio, acero o titanio, nos permite transformar soluciones aparentemente complejas en sistemas técnicamente viables y ejecutables.
Para los estudios de arquitectura, trabajar de esta manera significa poder abordar diseños singulares sabiendo que existe un equipo capaz de acompañarlos desde el desarrollo técnico hasta la obra.
Eso es para nosotros la Sastrería Arquitectónica: conocimiento, oficio y precisión puestos al servicio de una arquitectura que no quiere renunciar a su idea original.
Porque cada proyecto es diferente. Y su piel también debería serlo.