Hotel Viña Vik

Cliente:
Alexander Vik

Constructora:
DVC De Vicente Constructora

Arquitectura:
Marcelo Daglio Arquitectos

Sistema:
Cubierta de titanio

Material:
Titanio

Ubicación:
Valle de Millahue, San Vicente de Tagua Tagua, Región de O'Higgins (Chile)


Superficie:
3.200 m2

Año:
2014

Fotografía:
Roberto Wallace

Situado a 200 km al sur de Santiago de Chile, entre la Cordillera de los Andes y la Cordillera de la Costa, el Hotel Viña Vik corona la cúspide de una colina en el valle de Millahue, dentro de un emprendimiento vitivinícola de 1.600 hectáreas promovido por el empresario noruego-uruguayo Alexander Vik.

Proyectado por Marcelo Daglio Arquitectos y terminado en 2014, reúne en 3.200 m2 un hotel de 22 suites concebido a la vez como mirador del valle y como pieza de arte habitada.

El proyecto combina dos decisiones. Por un lado, un volumen puro, totalmente acristalado y con el mínimo de interrupciones, posado sobre un basamento de hormigón que lo eleva apenas de la cima y garantiza los 360 grados de vistas sobre la cordillera, el valle, los viñedos y el lago. Por otro, una cubierta de titanio cuyo diseño reinterpreta el significado del lugar —Millahue es «lugar del oro» en mapudungun— emulando los caprichosos perfiles y formas montañosas del entorno.

El edificio se organiza en torno a un patio central, entendido como un jardín zen de contemplación, alrededor del cual se disponen las galerías de estar y los conectores de distribución. Sobre las fachadas norte y sur se sitúan las habitaciones, que obtienen la intimidad necesaria y las mejores vistas a la cordillera y los viñedos; en las fachadas este y oeste se ubican los espacios de uso común —accesos, livings, galerías, biblioteca, comedor y recepción—, de modo que el paisaje se contempla de un lado al otro del edificio con una visión plena de transparencias.

Las 22 habitaciones se reparten entre suites y master suites, estas últimas situadas en las esquinas para ampliar la panorámica, y cada una fue intervenida por un artista distinto. El manejo sustentable de los recursos naturales y de las energías renovables, junto con la incorporación de tecnologías avanzadas, ha sido una preocupación constante del desarrollo: los materiales empleados —titanio, aluminio, acero, hormigón y cristal— responden a ese criterio de durabilidad y mantenimiento mínimo.

El titanio es el material que da identidad al conjunto: frente a la neutralidad del cristal y del hormigón, las bandejas de titanio se curvan y ondulan sobre la caja acristalada hasta construir un perfil continuo que dialoga con la línea de las montañas. Cada pieza exige un trabajo de taller y una colocación en obra ajustada a una geometría de doble curvatura, sin dos módulos iguales. Bajo la luz del valle, el metal pasa del plateado al dorado, y es esa piel —inalterable en el tiempo— la aportación reconocible del proyecto desde el paisaje.

«Una cubierta de titanio reinterpretando el significado del lugar, intentando emular los caprichosos perfiles y formas montañosas que el entorno nos ofrece.»


— Marcelo Daglio, autor del proyecto

> Proyecto vinculado a la trayectoria profesional previa de Juan Carlos De Diego, con intervención en funciones de [rol a acreditar] dentro de la sociedad entonces ejecutora. No implica, salvo indicación expresa, ejecución por Quinta i Metal Sastrería Arquitectónica, S.L.

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