Promovida por el Concello de Vigo, la rehabilitación firmada por Rodríguez y Rivoira Arquitectos dota a la ciudad de los espacios expositivos que los fondos pictóricos y escultóricos municipales no tenían en la sede del museo de Castrelos. La pinacoteca abrió al público en 2011.
El conjunto agrupa piezas de distinta época y cota. El pazo se mantiene como acceso «formal» al recinto, y sobre la rúa Ferrería —parcelas estrechas y con un fuerte desnivel respecto al acceso principal— se inserta una construcción sobria y sencilla que resuelve el segundo acceso y la interconexión entre los cuerpos principales. Esta pieza, sensiblemente longitudinal, se comporta tipológicamente como una galería: el modo por excelencia de resolver las pinacotecas en la época clásica, que aquí comparte el uso expositivo con el circulatorio a lo largo de las tres plantas de exposición.
La operación central es la incisión vertical que atraviesa el conjunto, que aporta claridad tipológica y, en combinación con el patio de nueva creación, organiza la circulación horizontal de las plantas expositivas. A escala urbana, la actuación opera como pieza de regeneración ambiental y urbanística de la parte alta del casco histórico.
La intervención de Quinta i Metal ha sido la ejecución de la envolvente metálica. El latón envejecido y el zinc natural resuelven el encuentro entre lo histórico y lo nuevo: frente a la cantería y los paramentos del pazo, las piezas de latón —de tono cálido y oscuro, ya estabilizado desde el taller— y las bandas de zinc natural construyen la piel de los cuerpos de nueva planta y los remates de cubierta.
El trabajo obliga a un ajuste pieza a pieza a una geometría irregular, con replanteo en obra de cada encuentro, remate y singularidad. Ambos materiales evolucionan con el tiempo —el latón envejecido continúa asentando su pátina y el zinc natural vira hacia el gris mate característico—, de modo que la aportación contemporánea es legible desde la calle sin competir con las fábricas históricas del entorno.