De aquel complejo fabril solo se salvó de la demolición la nave de acabados levantada en 1963, proyectada por el arquitecto Ramón Vázquez Molezún junto al ingeniero de caminos Manuel María Valdés. Abandonada desde el cierre de la fábrica en 2004 y a punto de desaparecer, System Arquitectura —bajo la dirección de Rafael Urquiza Sánchez— la rehabilita para convertirla en el nuevo centro logístico de Mayoral Moda Infantil, con cerca de 29.000 m2 de intervención y puesta en uso en 2018.
La rehabilitación parte de tres objetivos: recuperar la estructura existente como elemento principal del proyecto, mejorar la eficiencia energética del edificio adaptándolo al nuevo uso y diseñar una piel que represente a la compañía. El interior se conserva íntegro, con los pilares en forma de Y, las cerchas prefabricadas de hormigón y la iluminación cenital de los lucernarios orientados a norte. En el exterior, una nueva fachada de paneles plegados de GRC —los mayores fabricados en España— actúa como protección solar y reduce la radiación directa un 39 %.
La cubierta es el elemento identitario de la nave y el zinc, el material que la devuelve. Su perfil en dientes de sierra se mantiene sin alterar la geometría de la estructura preexistente, de modo que la piel nueva se adapta a la forma heredada en lugar de corregirla. Se emplea zinc natural, con el acabado propio del material, en bandejas de junta alzada con doble engatillado; las patillas fijas y móviles de acero inoxidable permiten la dilatación longitudinal de bandejas de gran desarrollo. Bajo la chapa se disponen la membrana de impermeabilización y los paneles compuestos de poliestireno extruido y madera, y en las zonas horizontales de desagüe se resuelve una cubierta invertida con losa filtrante.
En un clima de fuerte incidencia solar como el malagueño, este orden de capas evita la acumulación de calor y las pérdidas térmicas del nuevo uso climatizado, con una piel de mantenimiento mínimo y comportamiento estable en el tiempo. La elección del zinc mantiene además la coherencia con el carácter industrial del edificio: sin imitar nada, restituye la lectura del volumen dentado y el encuentro preciso con lucernarios, voladizos y bordes de fachada. La ejecución de la cubierta exigió desarrollo previo de taller y una colocación en obra ajustada módulo a módulo a la geometría existente [alcance de la intervención a acreditar].