Promovida por el Rectorado, su rehabilitación integral forma parte de las actuaciones programadas para el VIII Centenario de la Universidad y ha convertido el conjunto en la sede de Cursos Internacionales de Español, en uso desde 2020.
El nuevo ‘Bartolo‘, como es conocido en la ciudad, es un edificio en esquina cuya altura varía de las 2 plantas en la Plazuela de San Bartolomé hasta las 3 plantas s/rasante de la Cuesta de Oviedo y Plaza de Fray Luis de León. Alberga 31 aulas, un gran salón de actos y un laboratorio de idiomas, además de bibliotecas y diversas salas de trabajo, con capacidad máxima para 1.200 personas en un espacio de 5.000 m2 edificables. La rehabilitación cubre las necesidades de los cursos tanto en el ámbito de la docencia, como de la administración y la investigación.
La reconstrucción combina materiales característicos del inmueble, como la piedra arenisca y el granito, con otros más actuales como el cobre, utilizado en forma de paneles. El edificio histórico se rehabilita manteniendo el volumen y el acceso principal por la Plaza de Fray Luis de León, los muros de cerramiento de las fachadas históricas y el patio central, que se cubre con un lucernario de vidrio, así como la tipología y los elementos arquitectónicos significativos.
Por otro lado, la eliminación de los cuerpos edificatorios añadidos o secundarios deja sitio a la parte de obra nueva, el aulario, desarrollado en tres plantas en torno a un atrio cubierto de triple altura con lucernario, comunicado con el edificio histórico y con acceso independiente por la Plaza de San Bartolomé.
La intervención de Quinta i Metal ha sido la ejecución del cobre. Es el material que resuelve el encuentro entre lo histórico y lo nuevo: frente a la arenisca y el granito, los paneles de cobre construyen la piel de los cuerpos añadidos y de los remates de cubierta, con un trabajo de taller y colocación en obra pieza a pieza que exige ajustar cada panel a la geometría irregular de un edificio que ha crecido por sucesivas reconstrucciones. El cobre natural, que evoluciona con el tiempo hacia su pátina definitiva, es la aportación contemporánea legible desde la calle.